El tupper del cole: comidas para llevar sanas y que se coman

El tupper del cole: comidas para llevar sanas y que se coman

Preparar el tupper del cole o del comedor un día tras otro acaba convirtiéndose en un quebradero de cabeza. Hay que conseguir que sea sano, que aguante bien las horas, que el niño se lo coma de verdad y, encima, que no nos lleve una hora cada mañana. Con un poco de organización, sin embargo, es más fácil de lo que parece.

El equilibrio dentro del tupper

Un buen tupper combina los grupos básicos sin complicarse: una fuente de energía (pasta, arroz, pan, patata), una de proteína (pollo, huevo, legumbre, pescado, queso) y, siempre que se pueda, algo de verdura. Acompañar con fruta de postre cierra el menú. No hace falta que cada comida sea espectacular; basta con que esté equilibrada y resulte apetecible.

Ideas que funcionan

  • Aprovecha las cenas: cocina de más por la noche y reserva una ración para el tupper.
  • Apuesta por lo que aguanta: tortillas, albóndigas, pasta fría, legumbres en ensalada.
  • Corta la fruta a la vista: en trozos o brochetas se come mucho más que entera.
  • Varía para no aburrir: el mismo plato cinco días seguidos acaba volviendo intacto.

Que se lo coma de verdad

De nada sirve el tupper más sano si vuelve lleno. Conviene contar con los gustos del niño sin renunciar a la variedad, presentarlo de forma atractiva y, sobre todo, no meter cantidades enormes que le abrumen. Implicarle en la preparación, dejándole elegir entre opciones o ayudar a montarlo, aumenta mucho las probabilidades de que se lo coma.

Practicidad y seguridad

Para el día a día, ayuda dejar parte preparada la noche anterior y tener un repertorio fijo de platos fáciles. En cuanto a la seguridad, conviene cuidar la conservación: una bolsa isoterma y, si hace falta, un acumulador de frío mantienen la comida en buen estado hasta la hora de comer. Un tupper bien pensado ahorra estrés por la mañana y alimenta bien al niño durante toda la jornada.